BELLEZA INESPERADA

 En Reflexiones

En la era millenial en la que vivimos se le da un valor muy alto a la belleza física, tal vez se podría decir que es un factor que te puede “calificar” como persona o darte un status especial. Es cierto que la belleza física puede ser un rasgo muy acaparador y puede ser este un factor que da exclusividad a la hora de conseguir muchas cosas en la vida, pero ¿Es la manera correcta o sensata para conseguir cosas? No! No hay merito alguno en la falta de esfuerzo. Sin embargo, somos nosotros los culpables de haberle dado tal puesto y prioridad a la belleza física.

Muchos podrían preguntarse ¿Es la belleza física la cima del éxito? No lo es! Esta belleza que tanto deseamos y anhelamos es simplemente una característica que hace parte de lo que somos como personas.

Esta generación está llena de deseos de superarse, de empoderarse y surgir; esta generación está devorando todo lo que ve a su paso, y no hace su debida digestión para discriminar qué conviene y qué no, la población a diario se alimenta de toda la publicidad que ve, se alimenta de películas, música, literatura y demás… y a eso debemos agregar la influencia tecnológica que hoy en día es “necesaria para vivir”.

Todo! Todo nos resalta la importancia de la belleza, todo en el mundo nos está hablando de una necesidad de tener belleza. Esto es simplemente una vil mentira que enseña que entre más belleza se tenga mayores oportunidades y posibilidades habrá, entre más belleza reflejemos mayor será nuestra felicidad; el mundo nos vende una vida color rosa, una vida con final de cuento de hadas, una vida de princesas y príncipes de Disney; pero la realidad es totalmente diferente.

Los seres humanos por naturaleza somos muy complejos y fijar nuestra meta o creer que alcanzaremos el éxito a través de la belleza es solo un placebo de la verdadera realidad. A diario le
ponemos etiquetas a todo lo que nos rodea y de seguro un gran porcentaje de la población tiene complejos por la palabra “feo”, muchas veces decir esta palabra desencadena severas consecuencias, entre ellas una vida llena de burlas, bullyng y frustraciones. Sin embargo, el Rey Salomón en los proverbios nos dice que la belleza es engañosa y vana la hermosura (Prov. 31:30a RVC), pero estas palabras de verdad las hemos dejado en el olvido y nos hemos vuelto vanos, huecos y engañosos, haciendo todo lo contrario de lo que nos dice la Biblia.

Solemos poner una capa de maquillaje tan profunda que no permite mostrar la verdadera belleza que nos ha regalado Dios y no es algo que aplique solo a las mujeres puesto que los hombres hoy en día llegan a ser igual o más vanidosos que las mujeres y esto solo por buscar identidad y belleza “única” el problema es que todos somos copias baratas de lo que el consumismo nos ha implantado en nuestras cabezas como un chip inmovible. La belleza física es solo una mentira global, pasajera y dañina! (Ecle. 1:2 RVR1960)

Hoy en día es natural que las relaciones amorosas se basen en una atracción física. Mujeres y hombres constantemente buscan una cara linda y un buen cuerpo, hay todo un check list con puntos a tener cuenta para dar inicio a una relación; lo curioso es que la mayoría de los aspectos son superficiales y lo que no se preguntan es si esa persona tiene buenos sentimientos y buenas intenciones, si va a amar sin condición alguna, si esa cara bonita se acabara cuando se quite el maquillaje o si ese buen cuerpo durara toda la vida. Hay una delgada línea entre la atracción física, la pasión y el verdadero amor, es por esto, por lo que hay tanto fracaso amoroso en esta generación pues lo que rige sus vidas son solo esquemas interpuestos por el mundo.

Todo lo que nos ofrece el mundo nos habla de etiquetas y esquemas, nos dice que si te acuestas con muchas mujeres eres realmente un hombre, que si te maquillas profesionalmente arrasaras, que si te realizas cirugías estéticas lograras la perfección, que si haces mil dietas tendrás una vida sana. Podría seguir y seguir… Pero, se trata de entender que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, es decir, somos perfectos físicamente tal y como nos hizo, Él pensó en cada detalle y no necesitamos ser un estereotipo que se vende en la calle y que se encuentra a la vuelta de la esquina (Gn. 1:26 NTV).

Si tenemos la mente y el corazón lleno de Dios el mundo no podrá invadir nuestra esencia con deseos carnales y vánales, podemos estar seguros que entregándole a Él todos nuestros vacíos llegaremos a estar conscientes del mundo que nos rodea, podremos llegar a ser personas que se aman tanto a si mismo que no pierden su tiempo en tales cosas, pues entienden que el creador de todo ya se tomó ese tiempo para darnos una propia identidad y belleza y que solo encontramos en Cristo.

La respuesta de la verdadera belleza está en el corazón (Prov. 15:13a RVR1960 “El corazón alegre hermosea el rostro.”)

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