¿Está out la integridad?

 En Reflexiones

La integridad es una virtud que hoy está fuera de moda. Tal parece que ser íntegro no encaja en este mundo globalizado y moderno.

El término integridad proviene del vocablo íntegro que en su origen hebreo es (טּﬦ (tom y significa: ser completo, inocencia, perfecto, sin defecto, rectamente (obrar), sencillez y prosperidad entre otros.

Podríamos elegir cualquiera de estos significados para desarrollar un tema interesante y acercarnos con mayor precisión a la comprensión de lo que debe llegar a formar parte del carácter de un cristiano maduro. Sin embargo precisamos analizar cómo ve el mundo de hoy la integridad y qué valor le otorga en su escala de valores para poder reflexionar.

Según Transparencia Internacional (TI), Venezuela y Nicaragua son los países más corruptos de América Latina, mientras que Uruguay y Chile sobresalen por sus bajos niveles de corrupción, y en su informe publicado en enero de este año, el Índice de Percepción de la Corrupción global luego de analizar a 183 países reveló que Somalia y Siria son los más corruptos del mundo, mientras que Dinamarca y Nueva Zelanda son los más transparentes. En la clasificación global, luego de Dinamarca y Nueva Zelanda, sobresalen Finlandia, Singapur, Suecia y Suiza, con 85 puntos cada uno, seguidos por Noruega (84), Países Bajos (82), Canadá y Luxemburgo (81), Alemania y Reino Unido (80) y Colombia está en la calificación 37 por encima de países como Brasil, El Salvador y Perú (35), Ecuador (34), República Dominicana (30), Bolivia, Honduras y Paraguay (29), México (28) y Guatemala (27)*.   La integridad en este mundo actual está mandada a recoger.  Hoy a lo malo le dicen bueno y a lo bueno le dicen malo y ser íntegro hoy es sinónimo de estupidez.

Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de la integridad?  ¿Acaso ha pasado de moda y está fuera de tono? Los cristianos aún estamos llamados a ser íntegros; a dejar en alto el nombre de Dios sobre la tierra.  A dar frutos de verdadero arrepentimiento que exalten la gloria de Dios. Como dijera alguno en un artículo, “los cristianos debemos ser aquellos que no nos dejamos corromper, que no nos dejamos sobornar, que no tenemos sombra de duda y que cumplimos nuestra palabra porque servimos a Dios antes que a los hombres”.

Es todo un desafío vivir con integridad en un mundo donde los corruptos parecen ser favorecidos, y donde los valores están trocados, por no ahondar en nuestra lucha con nuestra propia naturaleza pecaminosa.

Pero hay una grata recompensa para aquel que quiera mantenerse íntegro y marcar la diferencia siendo un digno embajador del Señor Jesús. Hay muchas promesas para aquel que decida serlo y hay consolación y esperanza suficientes para continuar nuestra jornada y permanecer irreprensibles hasta la venida de nuestro Señor,  «¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu«.

Vive con integridad.  No permitas que el mundo permee tu mente, tu corazón, tus principios. Hoy decide ser único y salirte del montón. Sigue el ejemplo de Jesús que fue tentado en todo pero sin pecado y un día podrás disfrutar de su presencia plena y absoluta como lo promete el Salmo 37:37,  Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

Otras citas bíblicas para profundizar: 2 Rey 20:3; 2 Cr 19:9; Job 36:24; Salmos 16:3; 18:25; 19:13; 33:1; 64:4 y 119:80.

Libro recomendado: Cómo cultivar pureza en un mundo impuro, por Charles Swindoll, Ed. CLC.

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